Abriendo nuevas brechas es un Blog cristiano. Su misión es abrir caminos de entendimiento en nuestra Iglesia para desarrollarnos como pueblo de Dios. Fue creado en el entendimiento de que todo el pueblo cristiano, dícese: Católicos, Protestantes, Evangélicos y Judíos Mesiánicos somos uno en Cristo Jesús nuestro Señor.
domingo, 15 de mayo de 2011
¿CÓMO VIVE LA IGLESIA?*
Nosotros los creyentes somos el Cuerpo de Cristo, su iglesia en la Tierra. No importa a que Iglesia uno pertenezca hoy en día, seamos Católicos, Episcopales, Luteranos, Presbiterianos, Menonitas, Bautistas, Metodistas, Discípulos de Cristo, Evangélicos Unidos, Pentecostales, Carismáticos o no denominacionales. El Servicio dominical por la mañana es casi idéntico. Algunas iglesias utilizan coros y música contemporánea, mientras que otras utilizan himnos. En otras iglesias la congregación levanta sus manos para alabar, mientras que en otras las manos no suben más arriba de la cintura. Otras iglesias practican la comunión semanalmente, mientras que en otras se practica cada cuatro meses. El orden del culto en las iglesias es más o menos así: Comienza con la bienvenida a la iglesia por medio de unos ujieres u oficiales, los cuales le entregan a la feligresía o la visita un boletín que incluye el programa dominical, de la semana u otra información de interés; el culto comienza con una oración y/o lectura bíblica realizado mayormente por el Pastor, acompañado luego por una alabanza que es dirigida por el coro o ministerio de adoración; luego hay una presentación de anuncios sobre los eventos y noticias de la iglesia dado por el pastor o algún líder de la iglesia (puede ser al principio o al final del culto); se comienza la escuela bíblica dominical, que está dividida para infantiles, juveniles, jóvenes y adultos (algunas denominaciones no celebran el estudio bíblico el domingo). El culto continúa en la nave con el ofertorio; luego el sermón es presentado por el pastor o algún invitado especial, terminando con una doxología para despedir a la feligresía. En otras iglesias la escuela bíblica es presentada por la mañana y el sermón por la noche. Durante el culto también se puede incluir una obra artística, una oración pastoral después del sermón por los enfermos u afligidos, canticos adicionales dirigidos por el coro o ministerio de adoración y la Santa Cena.
El orden de culto está subdividido mayormente en cinco secciones. Estos son: (1) canticos y adoración; (2) estudio de la Biblia; (3) sermón; (4) Santa Cena y (5) doxología u oración final. El sermón o el pulpito es hoy en día la parte más importante de la liturgia y la fuente más importante de alimentación espiritual en nuestras iglesias. Si removemos el sermón, la adoración de la iglesia se convierte meramente en una celebración musical y la asistencia al servicio dominical mermaría drásticamente.
El Bautismo y la Santa Cena son los dos sacramentos (ordenanzas) más importantes de la Iglesia. Los Anabaptistas incluyen uno tercero, el lavacro de pies. Las iglesias Cristianas Evangélicas creen y practican el bautismo de creyentes en oposición al bautismo de infantes. El bautismo representa un rompimiento con el pasado y una entrada completa en Cristo y su iglesia (es una expresión externa de fe y salvación del creyente cristiano). En la iglesia primitiva los convertidos eran bautizados inmediatamente cuando aceptaban la fe cristiana (Hechos 16:14-15, 30-33). Era una confesión inicial de fe en Cristo. Hoy en día la oración del no creyente ha venido a sustituir el bautismo en agua como la confesión inicial de fe. Para poder bautizarse hoy en día el creyente necesita un de periodo de educación y preparación que puede durar de tres meses a un año. La Santa Cena (representada por la mesa en la Iglesia) era celebrada por la iglesia primitiva como una fiesta de alegría y gozo en comunión cristiana. Incluía el partimiento del pan, la cena, la comunión y el dar gracia (eucaristía) en memoria de nuestro Señor Jesucristo como renovación del nuevo pacto dado a nosotros. Cuando los creyentes se reunían, partían el pan y lo pasaban unos a otros y comenzaba el banquete, el cual terminaba cuando se pasaba la copa. En ella se recuerda el sacrificio de Jesús en la Cruz del Calvario por el perdón de nuestros pecados. Hoy en día la tradición cristiana muchas veces sustituye la Cena con un mero rito o ejercicio mecánico perdiéndose a veces su significado y sentimiento profundo. Se sustituye el pan y el vino con el uso de la oblea, como símbolo del cuerpo y una copa de jugo de uva en representación de su sangre. Se celebrar con la mayor rapidez posible, relegándose a un plano secundario. El banquete y la fiesta de gozo no están incluidos (Hechos 2:42,43 1 Corintios 11:20-26; 1 Corintios 10:16,17; Marcos 14:23-25; Lucas 22:19; Marcos 14:23-25).
Además de reunirnos los domingos debemos como Iglesia trasmitir la visión de forma que podamos proyectar en nuestras vidas una transformación verdadera para ser más como Cristo y desempeñar un papel significativo en nuestra comunidad. Se requiere de inversión y esfuerzo en la implementación de cambios en nuestros estilos de vida que vayan más allá de nuestro formato congregacional. Como por ejemplo reuniones en los hogares, labor comunitaria, ministerios en el trabajo, escuelas y una presencia y comunicación social-cristiana en la Internet entre otras cosas.
*Referencias: 1). González, J. L. y Z. Maldonado-Pérez, 2003, Introducción a la Teología Cristiana, Abingdon Press, Nashville, 167 págs. 2). George Barna, 2007. Haga Crecer su Iglesia de Afuera Hacia Adentro, Editorial Vida, 175 págs.
viernes, 13 de mayo de 2011
LA GLORIA DE DIOS
2 Corintios 4:18 – Por tanto nosotros todos mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor.”
La palabra Gloria es muy usada por el pueblo cristiano. Se usa la palabra Gloria para designar el lugar en han de habitar los cristianos cuando son salvos y mueren. Decimos “Se fue a la gloria con el Señor. Se da gloria a Dios como forma de adorarlo. Otros creen que esta es un atributo de Dios.
Pero hoy queremos hablar de la gloria de Dios que se manifiesta y se puede manifestar entre y en nosotros.
La palabra Gloria se refiere a la gloria Shekinah. Shekinah viene del verbo hebreo Shakan, que significa morar, habitar. En hebreo rabínico antiguo la palabra se usa con frecuencia para referirse a los nidos y a la costumbres de las aves de habitar en ellos. En el pensamiento judío clásico la Shekinah se refiere a la habitación o morada de la presencia divina.
En el Antiguo Testamento, en Génesis 1: 26-27 nos dice que el hombre fue creado para la grandeza: Y creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creo. Dios dijo: “hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza”. El sueño de Dios para el hombre era un sueño de grandeza El hombre estaba diseñado para la comunión con Dios. Fue creado para estar en su presencia eternamente y disfrutar de su gloria. Cicerón, el pensador, expreso que Adán nació esencialmente para ser rey. El hombre perdió su grandeza. En vez de ser siervo de Dios, se convirtió en esclavo del pecado. Por eso a este mundo Dios envió a su hijo Jesucristo para liberarlo de las cadenas del pecado para que pudiera recuperar la comunión con Dios, disfrutar de su presencia, de su gloria temporera aquí y en la eternidad con él.
En el Antiguo Testamento varios salmos hablan de la Gloria de Dios. El Salmo 19:1 se habla de la gloria de Dios en la naturaleza: “los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento la obra de sus manos”. En el Antiguo Testamento se presenta la gloria de Dios a través de una manifestación particular y majestuosa en forma de nube, truenos, relámpagos, voces brillo, resplandor viento, salsa ardiente, entre otras. El Señor se le apareció a Abraham a través de dos hombres y anunció que Sara llegaría a estar embarazada (Génesis 18). Dios se le apareció a Jacob como un hombre con el cual luchó. El Ángel de Jehová se apareció a Agar y habló como si fuera Dios y ella le llamó Dios. Dios se manifestó visiblemente a Moisés a través de la salsa ardiente y le anuncia que el seria su instrumento al hablarle al faraón y sacar su pueblo de Egipto. Cuando el Señor sacó a Israel de Egipto fue delante de ellos en una columna de nube y en una columna de fuego Éxodo 13:21 y 14:19 dice que Jehová iba delante de Israel en una columna de nube y que estaba en la columna de nube. Se le apareció en una nube de gloria y en fuego en el Monte Sinaí. Una nube y fuego que representaba la Gloria de Dios permanecía sobre el Tabernáculo de Moisés día y noche, habló cara a cara con él en el tabernáculo y la mostró sus espaldas. Ezequiel vió la gloria del Señor en el templo de Dios. Aun Salomón al hablar de la Gloria de Dios le preguntaba a Dios si su templo podría contener su gloria, toda su presencia. Cuando Salomón consagró el Templo éste se llenó con su gloria de tal modo que los sacerdotes no podían quedarse adentro para ministrar por causa de la nube. Job lo vio en un torbellino.
En el Nuevo Testamento, en Lucas 2:9, los pastores vieron la Gloria del Señor en el Nacimiento de Jesús. En el Nuevo Testamento la manifestación por excelencia de la Gloria de Dios lo fue Jesús. Jesús declara y revela completamente al Padre. Dice Colosenses 1:15 que Jesús es la imagen visible, el resplandor de su Gloria, y la imagen misma de su substancia. En la Transfiguración de Jesús en el Monte, se manifestó la Gloria de Dios, de tal manera que los discípulos no querían irse de allí. Más aun la crucifixión de Jesús es tal vez la mayor exhibición de la Gloria de Dios. Este acto nos libertó de la esclavitud del pecado para que pudiéramos disfrutar de la vida eterna, en su reino eterno, por gracia, mediante la fe en Él. ¿Cómo nosotros podemos agradecer la excelencia de la gloria que se ha manifestado en nosotros a través del sacrificio de Cristo? ¿Cómo podemos agradecer ese sacrificio? La contestación es curiosa. Buscando su gloria, su presencia, ofreciéndole tu corazón a Dios para que el abra camino para él en tu corazón, para que el allane montes, saque obstáculos quite las piedras que entorpecen tu comunión con él. Es el estar dispuesto(a) a entregarle a él tu corazón, entregarle tus cargas, tus debilidades, tus llagas, tus heridas par que él las sane; es creerle a él, no creer en él, es confianza para que el haga, que te pase la lija; que cambie tus sentimientos, que haga como él quiere, no a tu manera. Si, porque somos expertos(as) en decirle a Dios lo que debe de hacer. ¿Quién tiene más sabiduría tú o Dios?
La gloria que yo hablo en esta mañana no es la gloria que va al estadio o aun retiro a buscar un milagro de Dios, sin entregar el corazón y sin creerle a Él. Es la gloria que pide la entrega completa para que el haga la OBRA COMPLETA Y PERFECTA. Es entregarle y pedirle por tu situación, pero es entregar tu corazón día a día, en intimidad con él; es buscarle no solo hoy o cuando vas a un retiro, sino también en tu casa a solas, en oración y ayuno.
Mira lo que tener intimidad con el Señor:
1. Sacar un tiempo para intimar con él.
2. Apego a Dios. No te separes de Él, cuenta con él para todo.
3. Amar la palabra de Dios, estudiarla. Usar la palabra en medio de tu desierto, en la crisis. Recuerda que la palabra te sana, te protege, fortalece y es espada de dos filos, es viva y eficaz, y hará lo que tenga que hacer en tu vida. Atesora la palabra.
4. Valora lo eterno sobre lo material. Valora las bendiciones del Reino sobre las bendiciones materiales.
5. Glorificar a Dios con lo que hacemos y con lo que decimos. Esto significa que estamos revelando la gloria de Dios al mundo, a través de nuestro estilo de vida, y comportamiento y a través de nuestra alabanza Y ADORACION.
6. Dar gloria a Dios a través del servicio en la iglesia y fuera de esta. es lo que llama Rick Warren el tener una vida que sigue el propósito que Dios tiene para cada uno de nosotros.
7. Considerar los favores incomparables que se nos ofrece a través de la Cena del Señor, la Eucaristía. Algunas personas no le dan el valor correcto que tiene en participar en la mesa del Señor, sin embargo es el momento de intimidad mística con Cristo, de la unión con él para asemejarnos a él (posible por el Espíritu Santo), para la bendición de nuestras vidas y recibir un pedazo de su gloria que permita tener una vida mejor. Es una comunión que produce transformación del fiel para sus rasgos divinos resplandezcan en nosotros y seamos portadores de su gloria, para su gloria.
Todo esto nos lleva a considerar la verdad que se nos trae en 2 Corintios 4:18 – de que “nosotros todos mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor.”
Pidamos hoy que su Santo Espíritu, su presencia, su gloria se manifiesta de forma especial en tu vida ahora y para que podamos dar testimonio de la gloria inmensurable del Señor para que podamos glorificarlo delante de los hombres y las mujeres. Pidamos que La Gloria nos transforme y transforme nuestras vidas. Te invito a acercarte a Él para rendirle tu corazón. Amen
La palabra Gloria es muy usada por el pueblo cristiano. Se usa la palabra Gloria para designar el lugar en han de habitar los cristianos cuando son salvos y mueren. Decimos “Se fue a la gloria con el Señor. Se da gloria a Dios como forma de adorarlo. Otros creen que esta es un atributo de Dios.
Pero hoy queremos hablar de la gloria de Dios que se manifiesta y se puede manifestar entre y en nosotros.
La palabra Gloria se refiere a la gloria Shekinah. Shekinah viene del verbo hebreo Shakan, que significa morar, habitar. En hebreo rabínico antiguo la palabra se usa con frecuencia para referirse a los nidos y a la costumbres de las aves de habitar en ellos. En el pensamiento judío clásico la Shekinah se refiere a la habitación o morada de la presencia divina.
En el Antiguo Testamento, en Génesis 1: 26-27 nos dice que el hombre fue creado para la grandeza: Y creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creo. Dios dijo: “hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza”. El sueño de Dios para el hombre era un sueño de grandeza El hombre estaba diseñado para la comunión con Dios. Fue creado para estar en su presencia eternamente y disfrutar de su gloria. Cicerón, el pensador, expreso que Adán nació esencialmente para ser rey. El hombre perdió su grandeza. En vez de ser siervo de Dios, se convirtió en esclavo del pecado. Por eso a este mundo Dios envió a su hijo Jesucristo para liberarlo de las cadenas del pecado para que pudiera recuperar la comunión con Dios, disfrutar de su presencia, de su gloria temporera aquí y en la eternidad con él.
En el Antiguo Testamento varios salmos hablan de la Gloria de Dios. El Salmo 19:1 se habla de la gloria de Dios en la naturaleza: “los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento la obra de sus manos”. En el Antiguo Testamento se presenta la gloria de Dios a través de una manifestación particular y majestuosa en forma de nube, truenos, relámpagos, voces brillo, resplandor viento, salsa ardiente, entre otras. El Señor se le apareció a Abraham a través de dos hombres y anunció que Sara llegaría a estar embarazada (Génesis 18). Dios se le apareció a Jacob como un hombre con el cual luchó. El Ángel de Jehová se apareció a Agar y habló como si fuera Dios y ella le llamó Dios. Dios se manifestó visiblemente a Moisés a través de la salsa ardiente y le anuncia que el seria su instrumento al hablarle al faraón y sacar su pueblo de Egipto. Cuando el Señor sacó a Israel de Egipto fue delante de ellos en una columna de nube y en una columna de fuego Éxodo 13:21 y 14:19 dice que Jehová iba delante de Israel en una columna de nube y que estaba en la columna de nube. Se le apareció en una nube de gloria y en fuego en el Monte Sinaí. Una nube y fuego que representaba la Gloria de Dios permanecía sobre el Tabernáculo de Moisés día y noche, habló cara a cara con él en el tabernáculo y la mostró sus espaldas. Ezequiel vió la gloria del Señor en el templo de Dios. Aun Salomón al hablar de la Gloria de Dios le preguntaba a Dios si su templo podría contener su gloria, toda su presencia. Cuando Salomón consagró el Templo éste se llenó con su gloria de tal modo que los sacerdotes no podían quedarse adentro para ministrar por causa de la nube. Job lo vio en un torbellino.
En el Nuevo Testamento, en Lucas 2:9, los pastores vieron la Gloria del Señor en el Nacimiento de Jesús. En el Nuevo Testamento la manifestación por excelencia de la Gloria de Dios lo fue Jesús. Jesús declara y revela completamente al Padre. Dice Colosenses 1:15 que Jesús es la imagen visible, el resplandor de su Gloria, y la imagen misma de su substancia. En la Transfiguración de Jesús en el Monte, se manifestó la Gloria de Dios, de tal manera que los discípulos no querían irse de allí. Más aun la crucifixión de Jesús es tal vez la mayor exhibición de la Gloria de Dios. Este acto nos libertó de la esclavitud del pecado para que pudiéramos disfrutar de la vida eterna, en su reino eterno, por gracia, mediante la fe en Él. ¿Cómo nosotros podemos agradecer la excelencia de la gloria que se ha manifestado en nosotros a través del sacrificio de Cristo? ¿Cómo podemos agradecer ese sacrificio? La contestación es curiosa. Buscando su gloria, su presencia, ofreciéndole tu corazón a Dios para que el abra camino para él en tu corazón, para que el allane montes, saque obstáculos quite las piedras que entorpecen tu comunión con él. Es el estar dispuesto(a) a entregarle a él tu corazón, entregarle tus cargas, tus debilidades, tus llagas, tus heridas par que él las sane; es creerle a él, no creer en él, es confianza para que el haga, que te pase la lija; que cambie tus sentimientos, que haga como él quiere, no a tu manera. Si, porque somos expertos(as) en decirle a Dios lo que debe de hacer. ¿Quién tiene más sabiduría tú o Dios?
La gloria que yo hablo en esta mañana no es la gloria que va al estadio o aun retiro a buscar un milagro de Dios, sin entregar el corazón y sin creerle a Él. Es la gloria que pide la entrega completa para que el haga la OBRA COMPLETA Y PERFECTA. Es entregarle y pedirle por tu situación, pero es entregar tu corazón día a día, en intimidad con él; es buscarle no solo hoy o cuando vas a un retiro, sino también en tu casa a solas, en oración y ayuno.
Mira lo que tener intimidad con el Señor:
1. Sacar un tiempo para intimar con él.
2. Apego a Dios. No te separes de Él, cuenta con él para todo.
3. Amar la palabra de Dios, estudiarla. Usar la palabra en medio de tu desierto, en la crisis. Recuerda que la palabra te sana, te protege, fortalece y es espada de dos filos, es viva y eficaz, y hará lo que tenga que hacer en tu vida. Atesora la palabra.
4. Valora lo eterno sobre lo material. Valora las bendiciones del Reino sobre las bendiciones materiales.
5. Glorificar a Dios con lo que hacemos y con lo que decimos. Esto significa que estamos revelando la gloria de Dios al mundo, a través de nuestro estilo de vida, y comportamiento y a través de nuestra alabanza Y ADORACION.
6. Dar gloria a Dios a través del servicio en la iglesia y fuera de esta. es lo que llama Rick Warren el tener una vida que sigue el propósito que Dios tiene para cada uno de nosotros.
7. Considerar los favores incomparables que se nos ofrece a través de la Cena del Señor, la Eucaristía. Algunas personas no le dan el valor correcto que tiene en participar en la mesa del Señor, sin embargo es el momento de intimidad mística con Cristo, de la unión con él para asemejarnos a él (posible por el Espíritu Santo), para la bendición de nuestras vidas y recibir un pedazo de su gloria que permita tener una vida mejor. Es una comunión que produce transformación del fiel para sus rasgos divinos resplandezcan en nosotros y seamos portadores de su gloria, para su gloria.
Todo esto nos lleva a considerar la verdad que se nos trae en 2 Corintios 4:18 – de que “nosotros todos mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor.”
Pidamos hoy que su Santo Espíritu, su presencia, su gloria se manifiesta de forma especial en tu vida ahora y para que podamos dar testimonio de la gloria inmensurable del Señor para que podamos glorificarlo delante de los hombres y las mujeres. Pidamos que La Gloria nos transforme y transforme nuestras vidas. Te invito a acercarte a Él para rendirle tu corazón. Amen
domingo, 8 de mayo de 2011
MADRE
Madre mujer de gran honra, para esta vida me preparastes. Así te hizo Dios. Bendito el hombre que lo entienda. Me distes forma en tu vientre, desde tu seno conocí la luz y la creación de Dios. Tu alimento, consuelo, amor y ternura fortalecieron y prepararon mi vida para ser lo que soy hoy. Tus enseñanzas son collar y corona para mi vida. Madre te doy gracias. Bendita seas.
domingo, 24 de abril de 2011
CELEBRACIÓN DE LA SEMANA SANTA
La Semana mayor conmemora de una manera sobria y solemne la Pasión y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Se lee el relato completo de la Pasión. Según el Evangelio de San Juan y los Sinópticos se contempla el misterio de la cruz de Cristo. Siendo Rey se despoja de todo lo que es y se humilla delante de los hombres.
“Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro gran Sumo Sacerdote que ha entrado en el cielo. Él es santo, sin maldad y sin mancha, apartado de los pecadores y fue puesto más alto que el cielo. No es como los otros sumos sacerdotes, que tienen que matar animales y ofrecerlos cada día en sacrificio, primero por sus propios pecados y luego por los pecados del pueblo. Por el contrario, Jesús ofreció el sacrificio una sola vez y para siempre, cuando se ofreció a sí mismo en la cruz”. (Ver Hebreos 4: 14, 7: 26-27).
Setecientos años antes de Cristo el profeta Isaías profetizó de Nuestro Señor así:
“Pero fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades; el castigo que sufrió nos trajo la paz, por sus heridas alcanzamos la salud. Todos nosotros nos perdimos como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, pero el Señor cargó sobre él la maldad de todos nosotros. Fue maltratado, pero se sometió humildemente, y ni siquiera abrió la boca; lo llevaron como cordero al matadero, y él se quedó callado, sin abrir la boca, como una oveja cuando la trasquilan. Se lo llevaron injustamente, y no hubo quien lo defendiera; nadie se preocupó de su destino. Lo arrancaron de esta tierra, le dieron muerte por los pecados de mi pueblo. Lo enterraron al lado de hombres malvados, lo sepultaron con gente perversa, aunque nunca cometió ningún crimen ni hubo engaño en su boca. El Señor quiso oprimirlo con el sufrimiento. Y puesto que él se entregó en sacrificio por el pecado, tendrá larga vida y llegará a ver a sus descendientes; por medio de él tendrán éxito los planes del Señor. Después de tanta aflicción verá la luz, y quedará satisfecho al saberlo; el justo siervo del Señor liberará a muchos, pues cargará con la maldad de ellos. Por eso Dios le dará un lugar entre los grandes, y con los poderosos participará del triunfo, porque se entregó a la muerte y fue contado entre los malvados, cuando en realidad cargó con los pecados de muchos e intercedió por los pecadores” (Isaías 53: 4-12).
La entrada de la Semana Santa se celebra comenzando el domingo de Ramos, terminando el Domingo Pascual según la tradición Judía. Presentamos algunos de los momentos que tuvo el Señor durante esa semana.
Domingo de Ramos:
Entrada de Jesús en Jerusalén y purificación del templo.
Jesús entra en Jerusalén montado en un Burrito. “Tanto la gente que iban delante como los que iban detrás, gritaban: ¡Hosana al Hijo del rey David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosana en las alturas!” “Esto sucedió para que se cumpliera lo que dijo el profeta, quinientos años antes, cuando escribió: “¡Alégrate mucho, ciudad de Sión! ¡Canta de alegría, ciudad de Jerusalén! Tu rey viene a ti, justo y victorioso, pero humilde, montado en un burro, en un burrito, cría de una burra” (Mateo 21:9; Zacarías 9:9).
Después de esto, “Jesús entró en el templo y echó de allí a todos los que estaban vendiendo y comprando. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero a la gente, y los puestos de los que vendían palomas; y les dijo: En las Escrituras se dice: 'Mi casa será declarada casa de oración', pero ustedes han Hecho de ella una cueva de ladrones. Se acercaron a Jesús en el templo los ciegos y los cojos, y él los sanó” (Mateo 21:12-14). Todos los días Jesús enseñaba en el Templo.
Lunes Santo:
Jesús regresa al Templo para enseñar y sanar a los enfermos.
Martes Santo:
“Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua, cuando se come el pan sin levadura. Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley buscaban la manera de arrestar a Jesús por medio de algún engaño, y matarlo. Pues algunos decían: --No durante la fiesta, para que la gente no se alborote” (Marcos 14: 1-2).
“Después de Jesús abandonar el Templo, se fue a Betania, a casa de Simón. Mientras estaba sentado a la mesa, una mujer derramó un perfume de nardo puro y de mucho valor ungiéndolo sobre su cabeza y por todo su cuerpo. Algunos de los presentes se enojaron de antemano y la criticaron. El Señor los amonesta y les dice: Esta mujer ha hecho una obra buena conmigo: ha perfumado mi cuerpo de antemano para mi entierro” (ver Marcos 14: 3-9), refiriéndose a su muerte y pasión.
Miércoles Santo:
Jesús regresa al Templo para enseñar.
Jueves Santo:
“El primer día de la fiesta en que se comía el pan sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: --¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? Él les contestó: --Vayan a la ciudad, a casa de Fulano, y díganle: 'El Maestro dice: Mi hora está cerca, y voy a tu casa a celebrar la Pascua con mis discípulos. Los discípulos hicieron como Jesús les había mandado, y prepararon la cena de Pascua. Cuando llegó la noche, Jesús estaba a la mesa con los doce discípulos” (Mateo 26:17-20).
Jesús establece el lavatorio de pies y la Santa Cena : “Jesús se levantó de la mesa, se quitó la capa y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en una palangana y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura. Cuando iba a lavarle los pies a Simón Pedro, este le dijo: Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí? Jesús le contestó: Ahora no entiendes lo que estoy haciendo, pero después lo entenderás. Pedro le dijo: ¡Jamás permitiré que me laves los pies! Respondió Jesús: Si no te los lavo, no podrás ser de los míos. Simón Pedro le dijo: Entonces, Señor, no me laves solamente los pies, sino también las manos y la cabeza! Pero Jesús le contestó: El que está recién bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está todo limpio. Y ustedes están limpios…. Después de lavarles los pies, Jesús volvió a ponerse la capa, se sentó otra vez a la mesa y les dijo: ¿Entienden ustedes lo que les he hecho? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y Señor, les he lavado a ustedes los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Yo les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo que yo les he hecho. Les aseguro que ningún servidor es más que su señor, y que ningún enviado es más que el que lo envía. Si entienden estas cosas y las ponen en práctica, serán dichosos” (Juan 13: .4-17).
También les dijo: --Les aseguro que uno de ustedes me va a traicionar. Ellos se pusieron muy tristes, y comenzaron a preguntarle uno tras otro: --Señor, ¿acaso seré yo? Jesús les contestó: --Uno que moja el pan en el mismo plato que yo, va a traicionarme. El Hijo del hombre ha de recorrer el camino que dicen las Escrituras; pero ¡ay de aquel que lo traiciona! Hubiera sido mejor para él no haber nacido. Entonces Judas, el que lo estaba traicionando, le preguntó: --Maestro, ¿acaso seré yo? --Tú lo has dicho --contestó Jesús (Mateo 26: 21-25).
“Mientras comían, Jesús tomó en sus manos el pan y, habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio a los discípulos, diciendo: Tomen y coman, esto es mi cuerpo. Luego tomó en sus manos una copa y, habiendo dado gracias a Dios, se la pasó a ellos, diciendo: Beban todos ustedes de esta copa, porque esto es mi sangre, con la que se confirma la alianza, sangre que es derramada en favor de muchos para perdón de sus pecados. Pero les digo que no volveré a beber de este producto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el reino de mi Padre” (Mateo 26:26-29).
Viernes Santo:
Jesús es apresado martirizado y muere en la cruz para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna.
Después de haber cenado y cantar los salmos, se fueron al Monte de los Olivos. Jesús les dijo: --Todos ustedes van a perder su fe en mí. Así lo dicen las Escrituras: 'Mataré al pastor, y las ovejas se dispersarán. Pero cuando yo resucite, los volveré a reunir en Galilea. Pedro le dijo: --Aunque todos pierdan su fe, yo no. Jesús le contestó: --Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo por segunda vez, me negarás tres veces. Pero él insistía: --Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. Y todos decían lo mismo (Marcos 14: 26-31).
Todavía estaba hablando Jesús, cuando Judas, uno de los doce discípulos, llegó acompañado de mucha gente armada con espadas y con palos. Iban de parte de los jefes de los sacerdotes y de los ancianos del pueblo. Judas, el traidor, les había dado una contraseña, diciéndoles: "Al que yo bese, ese es; arréstenlo." Así que, acercándose a Jesús, dijo: --¡Buenas noches, Maestro! Y lo besó. Jesús le contestó: --Amigo, adelante con tus planes. Entonces la cohorte romana, el comandante y los alguaciles de los judíos prendieron a Jesús y le ataron”. Llevaron entonces a Jesús ante el sumo sacerdote, y se juntaron todos los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los maestros de la ley. Pedro lo siguió de lejos hasta dentro del patio de la casa del sumo sacerdote, y se quedó sentado con los guardianes del templo, calentándose junto al fuego.
Los jefes de los sacerdotes y toda la Junta Suprema buscaban alguna prueba para condenar a muerte a Jesús; pero no la encontraban. Porque aunque muchos presentaban falsos testimonios contra él, se contradecían unos a otros. Algunos se levantaron y lo acusaron falsamente.
Pedro estaba abajo, en el patio. En esto llegó una de las sirvientas del sumo sacerdote; y al ver a Pedro, que se estaba calentando junto al fuego, se quedó mirándolo y le dijo: --Tú también andabas con Jesús, el de Nazaret. Pedro lo negó, diciendo: --No lo conozco, ni sé de qué estás hablando. Y salió fuera, a la entrada. Entonces cantó un gallo. La sirvienta vio otra vez a Pedro y comenzó a decir a los demás: --Este es uno de ellos. Pero él volvió a negarlo. Poco después, los que estaban allí dijeron de nuevo a Pedro: --Seguro que tú eres uno de ellos, pues también eres de Galilea. Entonces Pedro comenzó a jurar y perjurar, diciendo: --¡No conozco a ese hombre de quien ustedes están hablando! En aquel mismo momento cantó el gallo por segunda vez, y Pedro se acordó de que Jesús le había dicho: 'Antes que cante el gallo por segunda vez, me negarás tres veces.' Y se echó a llorar (Marcos 14: 53-57, 66-71).
“Cuando llegó la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte. Le llevaron y le entregaron a Pilato, el gobernador” (Juan 18: 1-14; Hechos 13: 28; Mateo 26: 47-50; 27:1-2).
"Pilato reunió a los jefes de los sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, y les dijo: --Ustedes me trajeron a este hombre, diciendo que alborota al pueblo; pero yo lo he interrogado delante de ustedes y no lo he encontrado culpable de ninguna de las faltas de que lo acusan. Ni tampoco Herodes, puesto que nos lo ha devuelto. Ya ven, no ha hecho nada que merezca la pena de muerte. Lo voy a castigar y después lo dejaré libre. Pero todos juntos comenzaron a gritar: --¡Fuera con ese! ¡Déjanos libre a Barrabás! A este Barrabás lo habían metido en la cárcel por una rebelión ocurrida en la ciudad, y por un asesinato. Pilato, que quería dejar libre a Jesús, les habló dos veces más; pero ellos gritaron más alto: --¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!" (Lucas 23: 13-21)
“Jesús salió llevando su cruz, para ir al llamado "Lugar de la Calavera" (que en hebreo se llama Gólgota). Allí lo crucificaron”.. “Eran las nueve de la mañana cuando lo crucificaron. Y pusieron un letrero en el que estaba escrita la causa de su condena: "El Rey de los judíos." Con él crucificaron también a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda” (Juan 19: 17-18; Marcos 15: 25-27).
“Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde, toda la tierra quedó en oscuridad. El sol dejó de brillar, y el velo del templo se rasgó por la mitad. Jesús gritó con fuerza y dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, murió” (Lucas 23: 44-48).
Sábado Santo:
Jesús es sepultado: “Como ese era día de preparación, es decir, víspera del sábado, ya era tarde y anochecía. José, natural de Arimatea se dirigió con decisión a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús”. “Tomó el cuerpo, compro una sábana de lino limpia lo envolvió y lo puso en un sepulcro nuevo, de su propiedad, que había hecho cavar en la roca. También Nicodemo, el que una noche fue a hablar con Jesús, llegó con unos treinta kilos de un perfume, mezcla de mirra y áloe. José y Nicodemo tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas empapadas en aquel perfume, según la costumbre que siguen los judíos para enterrar a los muertos. Después de tapar la entrada del sepulcro con una gran piedra, se fueron” (Marcos 15:42-43, Mateo 27: 59-60).
Domingo de Pascua:
Resurrección de Jesucristo, aparición a María y sus discípulos y ascensión a los cielos.
“Pasado el sábado, cuando al anochecer comenzaba el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro De pronto hubo un fuerte temblor de tierra, porque un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose al sepulcro, quitó la piedra que lo tapaba y se sentó sobre ella. El ángel brillaba como un relámpago, y su ropa era blanca como la nieve. Al verlo, los soldados temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel dijo a las mujeres: No tengan miedo. Yo sé que están buscando a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, sino que ha resucitado, como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron. Vayan pronto y digan a los discípulos: 'Ha resucitado, y va a Galilea para reunirlos de nuevo; allí lo verán.' Esto es lo que yo tenía que decirles. En eso, Jesús se presentó ante ellas y las saludó. Ellas se acercaron a Jesús y lo adoraron, abrazándole los pies, y él les dijo: No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea, y que allá me verán” (Mateo 28:1-10).
“Más tarde, Jesús se apareció a los once discípulos, mientras ellos estaban sentados a la mesa. Los reprendió por su falta de fe y su terquedad, ya que no creyeron a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: "Vayan por todo el mundo y anuncien a todos la buena noticia. El que crea y sea bautizado, obtendrá la salvación; pero el que no crea, será condenado Y estas señales acompañarán a los que creen: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes; y si beben algo venenoso, no les hará daño; además pondrán las manos sobre los enfermos, y estos sanarán” (Marcos 16: 14-18)."
“Y Jesús les dijo: Está escrito que el Mesías tenía que morir, y resucitar al tercer día y que en su nombre se anunciará a todas las naciones que se vuelvan a Dios, para que él les perdone sus pecados. Comenzando desde Jerusalén, ustedes deben dar testimonio de estas cosas. Y yo enviaré sobre ustedes lo que mi Padre prometió. Pero ustedes quédense aquí, en la ciudad de Jerusalén, hasta que reciban el poder que viene del cielo. Luego Jesús los llevó fuera de la ciudad, hasta Betania, y alzando las manos los bendijo. Y mientras los bendecía, se apartó de ellos y fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos, después de adorarlo, volvieron a Jerusalén muy contentos. Y salieron a anunciar el mensaje por todas partes; y el Señor los ayudaba, y confirmaba el mensaje acompañándolo con señales milagrosas. Estaban siempre en el templo, alabando a Dios” (Lucas 24: 48-63; Marcos 16: 19-20).
“Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro gran Sumo Sacerdote que ha entrado en el cielo. Él es santo, sin maldad y sin mancha, apartado de los pecadores y fue puesto más alto que el cielo. No es como los otros sumos sacerdotes, que tienen que matar animales y ofrecerlos cada día en sacrificio, primero por sus propios pecados y luego por los pecados del pueblo. Por el contrario, Jesús ofreció el sacrificio una sola vez y para siempre, cuando se ofreció a sí mismo en la cruz”. (Ver Hebreos 4: 14, 7: 26-27).
Setecientos años antes de Cristo el profeta Isaías profetizó de Nuestro Señor así:
“Pero fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades; el castigo que sufrió nos trajo la paz, por sus heridas alcanzamos la salud. Todos nosotros nos perdimos como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, pero el Señor cargó sobre él la maldad de todos nosotros. Fue maltratado, pero se sometió humildemente, y ni siquiera abrió la boca; lo llevaron como cordero al matadero, y él se quedó callado, sin abrir la boca, como una oveja cuando la trasquilan. Se lo llevaron injustamente, y no hubo quien lo defendiera; nadie se preocupó de su destino. Lo arrancaron de esta tierra, le dieron muerte por los pecados de mi pueblo. Lo enterraron al lado de hombres malvados, lo sepultaron con gente perversa, aunque nunca cometió ningún crimen ni hubo engaño en su boca. El Señor quiso oprimirlo con el sufrimiento. Y puesto que él se entregó en sacrificio por el pecado, tendrá larga vida y llegará a ver a sus descendientes; por medio de él tendrán éxito los planes del Señor. Después de tanta aflicción verá la luz, y quedará satisfecho al saberlo; el justo siervo del Señor liberará a muchos, pues cargará con la maldad de ellos. Por eso Dios le dará un lugar entre los grandes, y con los poderosos participará del triunfo, porque se entregó a la muerte y fue contado entre los malvados, cuando en realidad cargó con los pecados de muchos e intercedió por los pecadores” (Isaías 53: 4-12).
La entrada de la Semana Santa se celebra comenzando el domingo de Ramos, terminando el Domingo Pascual según la tradición Judía. Presentamos algunos de los momentos que tuvo el Señor durante esa semana.
Domingo de Ramos:
Entrada de Jesús en Jerusalén y purificación del templo.
Jesús entra en Jerusalén montado en un Burrito. “Tanto la gente que iban delante como los que iban detrás, gritaban: ¡Hosana al Hijo del rey David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosana en las alturas!” “Esto sucedió para que se cumpliera lo que dijo el profeta, quinientos años antes, cuando escribió: “¡Alégrate mucho, ciudad de Sión! ¡Canta de alegría, ciudad de Jerusalén! Tu rey viene a ti, justo y victorioso, pero humilde, montado en un burro, en un burrito, cría de una burra” (Mateo 21:9; Zacarías 9:9).
Después de esto, “Jesús entró en el templo y echó de allí a todos los que estaban vendiendo y comprando. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero a la gente, y los puestos de los que vendían palomas; y les dijo: En las Escrituras se dice: 'Mi casa será declarada casa de oración', pero ustedes han Hecho de ella una cueva de ladrones. Se acercaron a Jesús en el templo los ciegos y los cojos, y él los sanó” (Mateo 21:12-14). Todos los días Jesús enseñaba en el Templo.
Lunes Santo:
Jesús regresa al Templo para enseñar y sanar a los enfermos.
Martes Santo:
“Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua, cuando se come el pan sin levadura. Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley buscaban la manera de arrestar a Jesús por medio de algún engaño, y matarlo. Pues algunos decían: --No durante la fiesta, para que la gente no se alborote” (Marcos 14: 1-2).
“Después de Jesús abandonar el Templo, se fue a Betania, a casa de Simón. Mientras estaba sentado a la mesa, una mujer derramó un perfume de nardo puro y de mucho valor ungiéndolo sobre su cabeza y por todo su cuerpo. Algunos de los presentes se enojaron de antemano y la criticaron. El Señor los amonesta y les dice: Esta mujer ha hecho una obra buena conmigo: ha perfumado mi cuerpo de antemano para mi entierro” (ver Marcos 14: 3-9), refiriéndose a su muerte y pasión.
Miércoles Santo:
Jesús regresa al Templo para enseñar.
Jueves Santo:
“El primer día de la fiesta en que se comía el pan sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: --¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? Él les contestó: --Vayan a la ciudad, a casa de Fulano, y díganle: 'El Maestro dice: Mi hora está cerca, y voy a tu casa a celebrar la Pascua con mis discípulos. Los discípulos hicieron como Jesús les había mandado, y prepararon la cena de Pascua. Cuando llegó la noche, Jesús estaba a la mesa con los doce discípulos” (Mateo 26:17-20).
Jesús establece el lavatorio de pies y la Santa Cena : “Jesús se levantó de la mesa, se quitó la capa y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en una palangana y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura. Cuando iba a lavarle los pies a Simón Pedro, este le dijo: Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí? Jesús le contestó: Ahora no entiendes lo que estoy haciendo, pero después lo entenderás. Pedro le dijo: ¡Jamás permitiré que me laves los pies! Respondió Jesús: Si no te los lavo, no podrás ser de los míos. Simón Pedro le dijo: Entonces, Señor, no me laves solamente los pies, sino también las manos y la cabeza! Pero Jesús le contestó: El que está recién bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está todo limpio. Y ustedes están limpios…. Después de lavarles los pies, Jesús volvió a ponerse la capa, se sentó otra vez a la mesa y les dijo: ¿Entienden ustedes lo que les he hecho? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y Señor, les he lavado a ustedes los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Yo les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo que yo les he hecho. Les aseguro que ningún servidor es más que su señor, y que ningún enviado es más que el que lo envía. Si entienden estas cosas y las ponen en práctica, serán dichosos” (Juan 13: .4-17).
También les dijo: --Les aseguro que uno de ustedes me va a traicionar. Ellos se pusieron muy tristes, y comenzaron a preguntarle uno tras otro: --Señor, ¿acaso seré yo? Jesús les contestó: --Uno que moja el pan en el mismo plato que yo, va a traicionarme. El Hijo del hombre ha de recorrer el camino que dicen las Escrituras; pero ¡ay de aquel que lo traiciona! Hubiera sido mejor para él no haber nacido. Entonces Judas, el que lo estaba traicionando, le preguntó: --Maestro, ¿acaso seré yo? --Tú lo has dicho --contestó Jesús (Mateo 26: 21-25).
“Mientras comían, Jesús tomó en sus manos el pan y, habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio a los discípulos, diciendo: Tomen y coman, esto es mi cuerpo. Luego tomó en sus manos una copa y, habiendo dado gracias a Dios, se la pasó a ellos, diciendo: Beban todos ustedes de esta copa, porque esto es mi sangre, con la que se confirma la alianza, sangre que es derramada en favor de muchos para perdón de sus pecados. Pero les digo que no volveré a beber de este producto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el reino de mi Padre” (Mateo 26:26-29).
Viernes Santo:
Jesús es apresado martirizado y muere en la cruz para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna.
Después de haber cenado y cantar los salmos, se fueron al Monte de los Olivos. Jesús les dijo: --Todos ustedes van a perder su fe en mí. Así lo dicen las Escrituras: 'Mataré al pastor, y las ovejas se dispersarán. Pero cuando yo resucite, los volveré a reunir en Galilea. Pedro le dijo: --Aunque todos pierdan su fe, yo no. Jesús le contestó: --Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo por segunda vez, me negarás tres veces. Pero él insistía: --Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. Y todos decían lo mismo (Marcos 14: 26-31).
Todavía estaba hablando Jesús, cuando Judas, uno de los doce discípulos, llegó acompañado de mucha gente armada con espadas y con palos. Iban de parte de los jefes de los sacerdotes y de los ancianos del pueblo. Judas, el traidor, les había dado una contraseña, diciéndoles: "Al que yo bese, ese es; arréstenlo." Así que, acercándose a Jesús, dijo: --¡Buenas noches, Maestro! Y lo besó. Jesús le contestó: --Amigo, adelante con tus planes. Entonces la cohorte romana, el comandante y los alguaciles de los judíos prendieron a Jesús y le ataron”. Llevaron entonces a Jesús ante el sumo sacerdote, y se juntaron todos los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los maestros de la ley. Pedro lo siguió de lejos hasta dentro del patio de la casa del sumo sacerdote, y se quedó sentado con los guardianes del templo, calentándose junto al fuego.
Los jefes de los sacerdotes y toda la Junta Suprema buscaban alguna prueba para condenar a muerte a Jesús; pero no la encontraban. Porque aunque muchos presentaban falsos testimonios contra él, se contradecían unos a otros. Algunos se levantaron y lo acusaron falsamente.
Pedro estaba abajo, en el patio. En esto llegó una de las sirvientas del sumo sacerdote; y al ver a Pedro, que se estaba calentando junto al fuego, se quedó mirándolo y le dijo: --Tú también andabas con Jesús, el de Nazaret. Pedro lo negó, diciendo: --No lo conozco, ni sé de qué estás hablando. Y salió fuera, a la entrada. Entonces cantó un gallo. La sirvienta vio otra vez a Pedro y comenzó a decir a los demás: --Este es uno de ellos. Pero él volvió a negarlo. Poco después, los que estaban allí dijeron de nuevo a Pedro: --Seguro que tú eres uno de ellos, pues también eres de Galilea. Entonces Pedro comenzó a jurar y perjurar, diciendo: --¡No conozco a ese hombre de quien ustedes están hablando! En aquel mismo momento cantó el gallo por segunda vez, y Pedro se acordó de que Jesús le había dicho: 'Antes que cante el gallo por segunda vez, me negarás tres veces.' Y se echó a llorar (Marcos 14: 53-57, 66-71).
“Cuando llegó la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte. Le llevaron y le entregaron a Pilato, el gobernador” (Juan 18: 1-14; Hechos 13: 28; Mateo 26: 47-50; 27:1-2).
"Pilato reunió a los jefes de los sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, y les dijo: --Ustedes me trajeron a este hombre, diciendo que alborota al pueblo; pero yo lo he interrogado delante de ustedes y no lo he encontrado culpable de ninguna de las faltas de que lo acusan. Ni tampoco Herodes, puesto que nos lo ha devuelto. Ya ven, no ha hecho nada que merezca la pena de muerte. Lo voy a castigar y después lo dejaré libre. Pero todos juntos comenzaron a gritar: --¡Fuera con ese! ¡Déjanos libre a Barrabás! A este Barrabás lo habían metido en la cárcel por una rebelión ocurrida en la ciudad, y por un asesinato. Pilato, que quería dejar libre a Jesús, les habló dos veces más; pero ellos gritaron más alto: --¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!" (Lucas 23: 13-21)
“Jesús salió llevando su cruz, para ir al llamado "Lugar de la Calavera" (que en hebreo se llama Gólgota). Allí lo crucificaron”.. “Eran las nueve de la mañana cuando lo crucificaron. Y pusieron un letrero en el que estaba escrita la causa de su condena: "El Rey de los judíos." Con él crucificaron también a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda” (Juan 19: 17-18; Marcos 15: 25-27).
“Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde, toda la tierra quedó en oscuridad. El sol dejó de brillar, y el velo del templo se rasgó por la mitad. Jesús gritó con fuerza y dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, murió” (Lucas 23: 44-48).
Sábado Santo:
Jesús es sepultado: “Como ese era día de preparación, es decir, víspera del sábado, ya era tarde y anochecía. José, natural de Arimatea se dirigió con decisión a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús”. “Tomó el cuerpo, compro una sábana de lino limpia lo envolvió y lo puso en un sepulcro nuevo, de su propiedad, que había hecho cavar en la roca. También Nicodemo, el que una noche fue a hablar con Jesús, llegó con unos treinta kilos de un perfume, mezcla de mirra y áloe. José y Nicodemo tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas empapadas en aquel perfume, según la costumbre que siguen los judíos para enterrar a los muertos. Después de tapar la entrada del sepulcro con una gran piedra, se fueron” (Marcos 15:42-43, Mateo 27: 59-60).
Domingo de Pascua:
Resurrección de Jesucristo, aparición a María y sus discípulos y ascensión a los cielos.
“Pasado el sábado, cuando al anochecer comenzaba el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro De pronto hubo un fuerte temblor de tierra, porque un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose al sepulcro, quitó la piedra que lo tapaba y se sentó sobre ella. El ángel brillaba como un relámpago, y su ropa era blanca como la nieve. Al verlo, los soldados temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel dijo a las mujeres: No tengan miedo. Yo sé que están buscando a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, sino que ha resucitado, como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron. Vayan pronto y digan a los discípulos: 'Ha resucitado, y va a Galilea para reunirlos de nuevo; allí lo verán.' Esto es lo que yo tenía que decirles. En eso, Jesús se presentó ante ellas y las saludó. Ellas se acercaron a Jesús y lo adoraron, abrazándole los pies, y él les dijo: No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea, y que allá me verán” (Mateo 28:1-10).
“Más tarde, Jesús se apareció a los once discípulos, mientras ellos estaban sentados a la mesa. Los reprendió por su falta de fe y su terquedad, ya que no creyeron a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: "Vayan por todo el mundo y anuncien a todos la buena noticia. El que crea y sea bautizado, obtendrá la salvación; pero el que no crea, será condenado Y estas señales acompañarán a los que creen: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes; y si beben algo venenoso, no les hará daño; además pondrán las manos sobre los enfermos, y estos sanarán” (Marcos 16: 14-18)."
“Y Jesús les dijo: Está escrito que el Mesías tenía que morir, y resucitar al tercer día y que en su nombre se anunciará a todas las naciones que se vuelvan a Dios, para que él les perdone sus pecados. Comenzando desde Jerusalén, ustedes deben dar testimonio de estas cosas. Y yo enviaré sobre ustedes lo que mi Padre prometió. Pero ustedes quédense aquí, en la ciudad de Jerusalén, hasta que reciban el poder que viene del cielo. Luego Jesús los llevó fuera de la ciudad, hasta Betania, y alzando las manos los bendijo. Y mientras los bendecía, se apartó de ellos y fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos, después de adorarlo, volvieron a Jerusalén muy contentos. Y salieron a anunciar el mensaje por todas partes; y el Señor los ayudaba, y confirmaba el mensaje acompañándolo con señales milagrosas. Estaban siempre en el templo, alabando a Dios” (Lucas 24: 48-63; Marcos 16: 19-20).
miércoles, 20 de abril de 2011
LA GRACIA DE DIOS
Por Madeline Ruíz, M.S., Divinidad y Ph.D., Sicología Clínica
Texto Bíblico: 1 Corintios 6:1-2 – “Así nosotros como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios, por que dice: “En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido.” Ahora es el tiempo aceptable, ahora este el día de la salvación”. 2 Timoteo 2:1 “Pues tu hijo mío esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”.
La palabra gracia viene de la palabra en griego caris que significa me regocijo, estoy contento, favor. La gracia es un regalo de dios, producto de su generosidad, es gratuita, Dios la da sin ningún merito por parte del hombre (del hombre de pecado),y este no puede hacer nada para merecerla. La gracia hace gratas a las personas delante de Dios, delante de otros; sirve para la edificación de las personas y de la iglesia. La gracia es el favor, el auxilio gratuito que Dios nos da para responder a su llamada: llegar a ser hijos de Dios, hijos adoptivos, partícipes de la naturaleza divina. Por su gracia tenemos un nuevo nacimiento en Cristo y derecho a la vida eterna. Por su gracia somos salvos. Es lo que se llama la gracia salvífica. Pero la gracia nos otorga otros privilegios.
En el Nuevo testamento el concepto de gracia está centrada en la figura de Jesucristo, en el momento mismo en que es concebido por el Espíritu Santo en el vientre de María. La vida de Jesús, su ministerio, es un testimonio mismo de la gracia. Jesús se presenta en la sinagoga declarando el propósito de su ministerio afirmando que el espíritu de dios estaba sobre el ungiéndolo para “dar buenas nuevas a los pobres, para sanar a los quebrantados de corazón, pregonar libertad a los cautivos, vista a los ciegos, libertad a los oprimidos. Jesús, portador de la gracia de Dios.
1) Comienza llamando a hombres de diferentes ocupaciones, de diferentes carácter, inclusive en una época donde la mujer era sumamente marginada permite que estas formen parte de su ministerio con María Magdalena (que se dice que los acompañaba donde quiera que fuera), Juana, Susana. Se dice que los acompañaban donde quiera que fuera.
2) Jesús se hace amigo y maestro en la casa de Marta y María (el permitir que una mujer reciba instrucción de un hombre lo que era condenado en ese tiempo).
3) Se dice que Jesús comía con publicanos y pecadores.
4) En el Sermón del Monte declara las bienaventuranzas: Bienaventurados los que lloran, los que padecen de persecución por causa de la justicia, los mansos, los pobres de espíritu…
5) La gracia de Dios a través de Jesús se presenta por medio de sus milagros: Jesús sana a los ciegos, sordos, a los sordos, a los leprosos, al paralitico, a la mujer del flujo de sangre
Pero Jesús no solo sanaba a los que físicamente estaban enfermos sino que también sanaba a los que tenían dolencias mentales. Este es el caso del Gadareno, hombre de Gadara. Porque Jesús a diferencia de nosotros, no se espantaba de los que padecían de problemas mentales, no tenia tabú, no tenia prejuicio, no se alejaba del que tiene sida, ni del que tiene esquizofrenia, tenía la gracia, el amor del Padre para todos. Conocí una familia que el esposo era alcohólico, abandono a su familia y esta quedo desolada por que a raíz de ello el hijo varón enfermo de una fobia escolar y luego de esquizofrenia. Su situación económica era precaria. Todo el vecindario criticaba a esta familia por su problemática con el hijo, porque tenían la casa sin pintar, muy deteriorada. Estaba yo pendiente de ellos dándole la mano de diferentes formas, pero siempre pedía al señor que los ayudara. Un día la madre de este hogar me dijo que se había ganado $100,000.00 jugando en el casino . Entonces pudo arreglar su casa. No le pedí nunca al Señor que obtuviera el dinero de esa forma para resolver sus necesidades, pero el Señor por su gracia y misericordia le plació ayudarla. Obviamente sigo siempre hablándole del Evangelio como nosotros lo vemos, aunque ella es católica. Porque este Jesús que yo conozco es el mismo que a través del Apóstol Pablo en Gálatas dice: “Ya no hay ni judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer porque todos sois uno en Cristo Jesús”. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois, y herederos según la promesa”.
6) Jesús, portador de la gracia sana no solamente a los judíos sino que también sana a la Mujer sirofenicia. Esta mujer de otra nacionalidad recibe el milagro de Jesús. Es aquella que Jesús le responde que sus milagros, su gracia es para los judíos: Este pan no es para los perrillos, es para los hijos del amo. Pero esta mujer haciendo uso de su fe responde: Pero los perrillos también comen de las migajas que caen de la mesa del amo. Porque la gracia del señor es para aquellos que ponen su fe en el Jesús de los milagros. Tal es el caso también del Centurión, no judío, gentil. quien no se suponía que Jesús sanara por que de acuerdo a las leyes ceremoniales si un judío entraba a la casa de un gentil se considera contaminado . Por ello el centurión decía que no era digno que Jesús entrara en su casa y pedía a Jesús que enviara su palabra para que su siervo fuera sano.
7) Por su gracia Jesús en su ministerio resucitaba a los muertos; a Lázaro, a la hija de Jairo y a otros.
8) Por su gracia Jesús hace provisión y multiplica los panes y los peces para la multitud hambrienta. Es el rostro del Dios que hace provisión a los hombres.
9) Por la gracia de Dios Jesús se convierte en el maestro 1) enseña a los discípulos y a otros sobre ser perseverantes en la fe presentando a la viuda que insiste que el juez injusto le haga justicia, 2) enseña las verdades del Reino, sobre la fe como un grano de mostaza que él es el camino, la verdad y la vida. 3) Por gracia Dios también envió a su hijo para ensenar justicia .Tal es el caso de la postura de Jesús ante el divorcio cuando este expresa ante la pregunta de los fariseos que el marido no debe repudiar a la mujer “porque lo que lo que Dios junto el hombre no lo debe separar”.
10) Pero nosotros sabemos que aun cuando Jesús no esta con nosotros el Espíritu santo ocupa su lugar para consolarnos, para ensenarnos, para sanar, para darnos gozo, darnos poder, darnos los dones, hacer provisión…Existen diferentes niveles de la gracia.
11) La gracia hace posible lo que tú con tus fuerzas no puedes conseguir. La Gracia no te permite caer en tentación, te pone a favor delante de los hombres y las mujeres, con la gracia se restauran los hogares. Con ella Pablo resistió su aguijón. Por la gracia tendrás todo lo que el diablo te ha quitado.
12) Para recibir la gracia dice Santiago 4:6 que se necesita humildad por que el humilde reconoce que depende de Dios y que sin su gracia nada puede hacer.
13) Se necesita fe y confianza, creer que la podemos recibir. Una vez nos hacemos hijos de Dios necesitamos tener entrada por la fe a esa gracia “porque su poder se perfecciona en nuestra debilidad”.
14) También para recibir la Gracia se necesita voluntad, cooperación, el disponer nuestras mentes para recibirla. Que Dios habla a tu espíritu y tu espíritu habla a tu mente. Por eso tu mente no debe estar ocupada de cosas carnales, sino que debe estar dispuesta a las cosas de Dios.
15) Debemos orar para recibir la gracia y demostrarles que dependemos de el..
16) La gracia: 1) nos da todo lo que necesitamos; 2) rompe toda maldición o trama del enemigo en contra nuestra, Ej. el Apóstol Pablo que fue perseguidor de cristianos y asesino de algunos, en un momento fue rescatado y convertido al cristianismo; 3) da poder para despojar al enemigo y darnos sus posesiones. En Éxodo 12:36, cuando Dios puso a su pueblo a favor, en gracia ante los egipcios y le dieron cuanto pedían, despojando a los mismos; 4) nos promociona en las peores circunstancias. Por ejemplo en Génesis 39:1-23 hizo que cuando Potifar mando a encerrar a José en prisión, se ganara el favor del Jefe de la cárcel poniendolo a cargo de los presos; 5) da poder para testificar de Jesús, Hebreos 4:33; 6) nos de dones del Espiritu Santo, 1 Pedro 4:10. Para hablar con autoridad a los demonios, sanar a los enfermos, (que es un nivel de gracia mas alto o diferente) para hallar santidad, pureza, vencer el pecado, para que tengamos temor de Dios y dominio propio.
Por la gracia somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a la luz admirable.
Por eso en este día declara que tú necesitas la gracia que viene de Dios. Pidámosla en esta mañana. Ven y preséntate delante de Jesús para recibir su favor. Pronuncia conmigo estas palabras: “Señor me presento delante de tu presencia para pedir que tu gracia sobreabunde en mi vida y en la vida de los míos. Enséñame a disfrutar las bendiciones que he recibido producto de tu gracia y a vivir agradecido de tu bondad. Permite que yo sea instrumento para que la gracia llegue a la vida de aquellos que la necesitan. Te lo pido en el nombre de tu hijo amado, Jesús, AMEN”
Texto Bíblico: 1 Corintios 6:1-2 – “Así nosotros como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios, por que dice: “En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido.” Ahora es el tiempo aceptable, ahora este el día de la salvación”. 2 Timoteo 2:1 “Pues tu hijo mío esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”.
La palabra gracia viene de la palabra en griego caris que significa me regocijo, estoy contento, favor. La gracia es un regalo de dios, producto de su generosidad, es gratuita, Dios la da sin ningún merito por parte del hombre (del hombre de pecado),y este no puede hacer nada para merecerla. La gracia hace gratas a las personas delante de Dios, delante de otros; sirve para la edificación de las personas y de la iglesia. La gracia es el favor, el auxilio gratuito que Dios nos da para responder a su llamada: llegar a ser hijos de Dios, hijos adoptivos, partícipes de la naturaleza divina. Por su gracia tenemos un nuevo nacimiento en Cristo y derecho a la vida eterna. Por su gracia somos salvos. Es lo que se llama la gracia salvífica. Pero la gracia nos otorga otros privilegios.
En el Nuevo testamento el concepto de gracia está centrada en la figura de Jesucristo, en el momento mismo en que es concebido por el Espíritu Santo en el vientre de María. La vida de Jesús, su ministerio, es un testimonio mismo de la gracia. Jesús se presenta en la sinagoga declarando el propósito de su ministerio afirmando que el espíritu de dios estaba sobre el ungiéndolo para “dar buenas nuevas a los pobres, para sanar a los quebrantados de corazón, pregonar libertad a los cautivos, vista a los ciegos, libertad a los oprimidos. Jesús, portador de la gracia de Dios.
1) Comienza llamando a hombres de diferentes ocupaciones, de diferentes carácter, inclusive en una época donde la mujer era sumamente marginada permite que estas formen parte de su ministerio con María Magdalena (que se dice que los acompañaba donde quiera que fuera), Juana, Susana. Se dice que los acompañaban donde quiera que fuera.
2) Jesús se hace amigo y maestro en la casa de Marta y María (el permitir que una mujer reciba instrucción de un hombre lo que era condenado en ese tiempo).
3) Se dice que Jesús comía con publicanos y pecadores.
4) En el Sermón del Monte declara las bienaventuranzas: Bienaventurados los que lloran, los que padecen de persecución por causa de la justicia, los mansos, los pobres de espíritu…
5) La gracia de Dios a través de Jesús se presenta por medio de sus milagros: Jesús sana a los ciegos, sordos, a los sordos, a los leprosos, al paralitico, a la mujer del flujo de sangre
Pero Jesús no solo sanaba a los que físicamente estaban enfermos sino que también sanaba a los que tenían dolencias mentales. Este es el caso del Gadareno, hombre de Gadara. Porque Jesús a diferencia de nosotros, no se espantaba de los que padecían de problemas mentales, no tenia tabú, no tenia prejuicio, no se alejaba del que tiene sida, ni del que tiene esquizofrenia, tenía la gracia, el amor del Padre para todos. Conocí una familia que el esposo era alcohólico, abandono a su familia y esta quedo desolada por que a raíz de ello el hijo varón enfermo de una fobia escolar y luego de esquizofrenia. Su situación económica era precaria. Todo el vecindario criticaba a esta familia por su problemática con el hijo, porque tenían la casa sin pintar, muy deteriorada. Estaba yo pendiente de ellos dándole la mano de diferentes formas, pero siempre pedía al señor que los ayudara. Un día la madre de este hogar me dijo que se había ganado $100,000.00 jugando en el casino . Entonces pudo arreglar su casa. No le pedí nunca al Señor que obtuviera el dinero de esa forma para resolver sus necesidades, pero el Señor por su gracia y misericordia le plació ayudarla. Obviamente sigo siempre hablándole del Evangelio como nosotros lo vemos, aunque ella es católica. Porque este Jesús que yo conozco es el mismo que a través del Apóstol Pablo en Gálatas dice: “Ya no hay ni judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer porque todos sois uno en Cristo Jesús”. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois, y herederos según la promesa”.
6) Jesús, portador de la gracia sana no solamente a los judíos sino que también sana a la Mujer sirofenicia. Esta mujer de otra nacionalidad recibe el milagro de Jesús. Es aquella que Jesús le responde que sus milagros, su gracia es para los judíos: Este pan no es para los perrillos, es para los hijos del amo. Pero esta mujer haciendo uso de su fe responde: Pero los perrillos también comen de las migajas que caen de la mesa del amo. Porque la gracia del señor es para aquellos que ponen su fe en el Jesús de los milagros. Tal es el caso también del Centurión, no judío, gentil. quien no se suponía que Jesús sanara por que de acuerdo a las leyes ceremoniales si un judío entraba a la casa de un gentil se considera contaminado . Por ello el centurión decía que no era digno que Jesús entrara en su casa y pedía a Jesús que enviara su palabra para que su siervo fuera sano.
7) Por su gracia Jesús en su ministerio resucitaba a los muertos; a Lázaro, a la hija de Jairo y a otros.
8) Por su gracia Jesús hace provisión y multiplica los panes y los peces para la multitud hambrienta. Es el rostro del Dios que hace provisión a los hombres.
9) Por la gracia de Dios Jesús se convierte en el maestro 1) enseña a los discípulos y a otros sobre ser perseverantes en la fe presentando a la viuda que insiste que el juez injusto le haga justicia, 2) enseña las verdades del Reino, sobre la fe como un grano de mostaza que él es el camino, la verdad y la vida. 3) Por gracia Dios también envió a su hijo para ensenar justicia .Tal es el caso de la postura de Jesús ante el divorcio cuando este expresa ante la pregunta de los fariseos que el marido no debe repudiar a la mujer “porque lo que lo que Dios junto el hombre no lo debe separar”.
10) Pero nosotros sabemos que aun cuando Jesús no esta con nosotros el Espíritu santo ocupa su lugar para consolarnos, para ensenarnos, para sanar, para darnos gozo, darnos poder, darnos los dones, hacer provisión…Existen diferentes niveles de la gracia.
11) La gracia hace posible lo que tú con tus fuerzas no puedes conseguir. La Gracia no te permite caer en tentación, te pone a favor delante de los hombres y las mujeres, con la gracia se restauran los hogares. Con ella Pablo resistió su aguijón. Por la gracia tendrás todo lo que el diablo te ha quitado.
12) Para recibir la gracia dice Santiago 4:6 que se necesita humildad por que el humilde reconoce que depende de Dios y que sin su gracia nada puede hacer.
13) Se necesita fe y confianza, creer que la podemos recibir. Una vez nos hacemos hijos de Dios necesitamos tener entrada por la fe a esa gracia “porque su poder se perfecciona en nuestra debilidad”.
14) También para recibir la Gracia se necesita voluntad, cooperación, el disponer nuestras mentes para recibirla. Que Dios habla a tu espíritu y tu espíritu habla a tu mente. Por eso tu mente no debe estar ocupada de cosas carnales, sino que debe estar dispuesta a las cosas de Dios.
15) Debemos orar para recibir la gracia y demostrarles que dependemos de el..
16) La gracia: 1) nos da todo lo que necesitamos; 2) rompe toda maldición o trama del enemigo en contra nuestra, Ej. el Apóstol Pablo que fue perseguidor de cristianos y asesino de algunos, en un momento fue rescatado y convertido al cristianismo; 3) da poder para despojar al enemigo y darnos sus posesiones. En Éxodo 12:36, cuando Dios puso a su pueblo a favor, en gracia ante los egipcios y le dieron cuanto pedían, despojando a los mismos; 4) nos promociona en las peores circunstancias. Por ejemplo en Génesis 39:1-23 hizo que cuando Potifar mando a encerrar a José en prisión, se ganara el favor del Jefe de la cárcel poniendolo a cargo de los presos; 5) da poder para testificar de Jesús, Hebreos 4:33; 6) nos de dones del Espiritu Santo, 1 Pedro 4:10. Para hablar con autoridad a los demonios, sanar a los enfermos, (que es un nivel de gracia mas alto o diferente) para hallar santidad, pureza, vencer el pecado, para que tengamos temor de Dios y dominio propio.
Por la gracia somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a la luz admirable.
Por eso en este día declara que tú necesitas la gracia que viene de Dios. Pidámosla en esta mañana. Ven y preséntate delante de Jesús para recibir su favor. Pronuncia conmigo estas palabras: “Señor me presento delante de tu presencia para pedir que tu gracia sobreabunde en mi vida y en la vida de los míos. Enséñame a disfrutar las bendiciones que he recibido producto de tu gracia y a vivir agradecido de tu bondad. Permite que yo sea instrumento para que la gracia llegue a la vida de aquellos que la necesitan. Te lo pido en el nombre de tu hijo amado, Jesús, AMEN”
lunes, 18 de abril de 2011
ENTRADA TRIUNFAL DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO EN JERUSALÉN Y SU TEMPLO
“Tanto la gente que iban delante como los que iban detrás, gritaban: ¡Hosana al Hijo del rey David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosana en las alturas! (Mateo 21:9, Dios Habla Hoy)
Ya llegamos a nuestra semana mayor como terminación de la cuaresma. Para nosotros los cristianos, el Domingo de Ramos es el primer día de la Semana Santa, período en que conmemoramos la Pasión, Muerte en la Cruz y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. En este día recordamos la Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Es la culminación de la gran obra de salvación de Dios por medio de su hijo Jesucristo y el inicio de la nueva Alianza entre Dios y la humanidad.
La fiesta pascual de los cristianos tiene sus raíces en la pascua de los judíos. La fiesta se relacionó estrechamente con la experiencia de fe de la liberación de los hebreos, esclavos en Egipto. La fiesta comenzaba con la cena pascual y se extendía por siete días, de acuerdo con la tradición de los ácimos: Ex 12:14-15 (14 "Y este día os será memorable y lo celebraréis como fiesta al SEÑOR; lo celebraréis por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua. 15 "Siete días comeréis panes sin levadura; además, desde el primer día quitaréis toda levadura de vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, esa persona será cortada de Israel”).
En la época de Jesús, la cena pascual tenía además una importancia escatológica muy grande. Las esperanzas mesiánicas eran cultivadas de una manera especial en esta cena, lo que hace bien comprensible el hecho de que, ya en los mismos relatos por lo menos de los sinópticos, se dé tanta trascendencia a la referencia a esta fiesta.
Esta semana nos invita a que nuestra vida debe estar enfocada en el significado de la cruz. La cruz nos hace encontrarnos con Dios. Con el Dios que perdona que da oportunidades, que no nos abandona, se identifica con nosotros y completa su obra. En ÉL encontramos el significado del amor, lo que es la verdadera esperanza de vida, el ejemplo de cómo vivir. Derramemos nuestro corazón delante de ÉL y recibamos el amor de un Dios todopoderoso que tanto nos amo y dio a su hijo unigénito para que no nos perdiésemos si no que tuviéramos vida eterna.
Ya llegamos a nuestra semana mayor como terminación de la cuaresma. Para nosotros los cristianos, el Domingo de Ramos es el primer día de la Semana Santa, período en que conmemoramos la Pasión, Muerte en la Cruz y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. En este día recordamos la Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Es la culminación de la gran obra de salvación de Dios por medio de su hijo Jesucristo y el inicio de la nueva Alianza entre Dios y la humanidad.
La fiesta pascual de los cristianos tiene sus raíces en la pascua de los judíos. La fiesta se relacionó estrechamente con la experiencia de fe de la liberación de los hebreos, esclavos en Egipto. La fiesta comenzaba con la cena pascual y se extendía por siete días, de acuerdo con la tradición de los ácimos: Ex 12:14-15 (14 "Y este día os será memorable y lo celebraréis como fiesta al SEÑOR; lo celebraréis por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua. 15 "Siete días comeréis panes sin levadura; además, desde el primer día quitaréis toda levadura de vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, esa persona será cortada de Israel”).
En la época de Jesús, la cena pascual tenía además una importancia escatológica muy grande. Las esperanzas mesiánicas eran cultivadas de una manera especial en esta cena, lo que hace bien comprensible el hecho de que, ya en los mismos relatos por lo menos de los sinópticos, se dé tanta trascendencia a la referencia a esta fiesta.
Esta semana nos invita a que nuestra vida debe estar enfocada en el significado de la cruz. La cruz nos hace encontrarnos con Dios. Con el Dios que perdona que da oportunidades, que no nos abandona, se identifica con nosotros y completa su obra. En ÉL encontramos el significado del amor, lo que es la verdadera esperanza de vida, el ejemplo de cómo vivir. Derramemos nuestro corazón delante de ÉL y recibamos el amor de un Dios todopoderoso que tanto nos amo y dio a su hijo unigénito para que no nos perdiésemos si no que tuviéramos vida eterna.
lunes, 14 de marzo de 2011
En Camino a Nuestra Semana Mayor, la Pascua de Resurrección
Y estaba cerca la Pascua de los Judíos, y muchos de la región subieron a Jerusalén antes de la Pascua para purificarse. (Juan 11:55)
Este miércoles 9 de marzo de 2011 comenzó la Época de Cuaresma. Los católicos romanos y ortodoxos, anglicanos, luteranos, presbiterianos y metodistas son las iglesias principales que celebran la cuaresma en preparación como preámbulo a la Semana Mayor o Semana Santa (La Pascua). Comienza con el miércoles de ceniza primer día de la cuaresma. Cuarenta días antes de la Semana Santa, la iglesia debe comenzar a prepararse para celebrar la vida, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Los cristianos somos llamados a orar, ayunar, hacer vida comunitaria y a reflexionar acerca del significado de la cruz y la resurrección de Cristo. Es tiempo propicio para meditar y enfocar nuestra misión de la Iglesia en este mundo.
Este año la cuaresma nos sorprende con el dolor y el sufrimiento del pueblo japonés a causa del terremoto y el posterior tsunami que lo azotaron el pasado viernes 11 de marzo de 2011. Ha dejado hasta 100.000 niños desplazados, más de mil muertos, numerosos heridos, con dos centrales nucleares en alerta y el temor de un desastre atómico. Esta realidad nos exige ser solidarios en oración y ayuda por la pronta recuperación y reconstrucción de este pueblo de ese desastre.
lunes, 31 de enero de 2011
Hombre y Mujer Joven
“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: «No tengo en ellos placer»” (Eclesiastés 12:1)
Los jóvenes pasan por períodos de cambios altamente significativos. Se enfrentan a cuestiones críticas como filosofía de vida, materialismo, crisis de identidad, noviazgo, matrimonio, decisiones morales y espirituales en un período más breve que cualquier otro grupo. Desde la escuela primaria en adelante están siendo desafiados por esta sociedad a utilizar el método científico para creer solamente las cosas que son probadas experimentalmente. Esto contrasta con los valores más importantes de la vida y los fundamentos de la fe cristiana los cuales no requiere de un método científico para ser probados. En este proceso buscan, sondean o investigan y están luchando con cinco preguntas fundamentales en sus vidas. Estas son: 1) ¿Quiénes son?; 2) ¿Qué es la verdad?; 3) ¿Que llegarán a ser?; 4) ¿Con quién se casaran?; 5) ¿Cuál será su filosofía de vida? En este proceso interrogan, se revelan o se ajustan. Moldean sus filosofías de vida. Algunos aceptaran a Cristo y el concepto cristiano y otros se apartaran de él*.
Entre los jóvenes o adolescentes de nuestras iglesias están los intermedios de 12-14 años, los jóvenes de 15-17 años y los adultos jóvenes de 18-23 años. Los psicólogos señalan los 23 años como el final de un periodo conocido como adolescencia tardía. Ya al final de esta etapa han desarrollado un sistema de valores en el cual han de edificar la estructura total de sus vidas. Después de los 21 años la cantidad de personas que se convierten y se unen a la Iglesia declinan notablemente. Cerca del 50% de las personas dedicadas al servicio cristiano especializado en las iglesias sintieron su llamamiento durante los años de la adolescencia.
De una encuesta realizada por Barna Research Group Ltd. en los Estados Unidos se encontró que el 63% de las personas que aceptan a Jesucristo como salvador personal lo hacen antes de cumplir los 18 años**. En estas iglesias el pastor o líder de jóvenes no se limitan a mantener el orden o a enseñar la Biblia, sino que es el principal evangelista de la iglesia. Los jóvenes responden mejor a una evangelización mediante actividades sociales y evangelismo socrático. En el evangelismo socrático el cristiano conversa con el no creyente acerca de algún tema secular que es importante al no creyente para luego conducirlo a Cristo de una manera natural. Otras formas de evangelización eficaz utilizadas son mediante las relaciones de estilos de vida y amistades, grupos pequeños, conciertos y evangelismo con poder. Para ser un joven cristiano convertido se requiere mucho más que levantar las manos y aceptar a Cristo como salvador o llenar una tarjeta de decisión o arrodillarse y repetir la oración de confesión del pecador. Es continuar un proceso que asegure el crecimiento espiritual personalizado del nuevo cristiano.
El libro de Eclesiastés, escrito aproximadamente en el 947 a.C***. trata sobre la vanidad que tiene el hombre, su filosofía y su juventud. La vida es breve y en última instancia inútil y toda búsqueda y esfuerzos no tienen sentido cuando excluimos a Dios. El predicador dice tres cosas a los jóvenes. Regocíjate en tu juventud, quita la tristeza de tu corazón, pero acuérdate siempre de tu Creador. La creencia tradicional es que el autor del libro fue Salomón.
*Fuente: Elwood Sanner A. y A. F. Harper, 1978, Explorando la Educación Cristiana, Casa Nazarena de Publicaciones, 514 págs.
Fuente: George Barna, 1999. Los 9 hábitos de las Iglesias Altamente Efectivas, **Editorial Vida, 222 págs..
***Fuente: The Reese Chronological Bible, 1982, Bethany.
lunes, 17 de enero de 2011
Dios nos Amó Mucho Antes de Haber Sido Creados
“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2:7)*.
El Capítulo 2 del libro de Génesis nos habla sobre la creación del Universo, la Tierra y la creación del hombre y la mujer. Los tres elementos más importantes que utilizo Dios para formarnos como seres vivientes son el Oxigeno (65%) el Carbono (18%) y el Hidrogeno (10%)**. Estos tres elementos componen el 93% de nuestro cuerpo y fueron esenciales cuando Dios nos formó del polvo de la Tierra. Los átomos de estos tres elementos fueron creados y cocinados en otras estrellas dentro y fuera de la Vía Láctea, mucho antes de que se formara nuestro sistema solar y la Tierra en que vivimos***. Este dato muestra y confirma que antes de que se formara el universo nosotros estábamos en la mente de nuestro creador. “Dios hizo los dos grandes astros: el astro mayor para gobernar el día, y el menor para gobernar la noche. También hizo las estrellas” (Génesis 1:16). Aunque nosotros le hayamos fallado en su creación, Él nos continua amando porque nos dio a su hijo Jesucristo para que no nos perdiésemos y tuviéramos vida eterna (Juan 3:16) y acceso a su gracia y bendiciones. “Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación. Por medio de un solo hombre (Adán) el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda la *humanidad, porque todos pecaron” (Romanos 5:11-12).
.
Fuente: *Biblia Reina Valera, 1995; ** Elementos químicos ordenados por su presencia en el cuerpo humano, 1998-2009, Recuperado el 17 de enero de 2011 de, http://www.lenntech.es/tabla-peiodica/presencia-en-cuerpo-humano.htm; ***Gordon, J. 2010, Polvo de estrellas en nuestro cuerpo, Muy Interesante, Año 27, No.09, pag.30-32.
miércoles, 5 de enero de 2011
Características* y Hábitos** de una Iglesia en Crecimiento

Para pertenecer hoy en día a una iglesia con crecimiento saludable y efectivo tienen que desarrollarse en ellas de ocho a nueve hábitos o características cualitativas (ver Tabla). Estos hábitos o características están relacionados con los siguientes aspectos de la iglesia. Estos son: liderazgo capacitador y estratégico, estructuras eficaces, ministerios según los dones, relaciones afectivas y duraderas, grupos integrales y familias con recursos, culto inspirador y adoración genuina, evangelismo estratégico, educación teológica, mayordomía y servicio a la comunidad. Estas características y hábitos son dependientes uno de los otros y están relacionados con los principios del desarrollo de la Iglesia. Pueden ponerse en práctica de diversas maneras, pero su esencia es la misma para todo tipo de congregación. Estos son resultados de estudios realizados sobre iglecrecimiento por Chistian A. Schwarz y George Barna. Schwarz es orador y fundador del Instituto para el Desarrollo Natural de la Iglesia, situado en Alemania. Sus conclusiones fueron recopiladas de estudios realizados a más de 40,000 iglesias en cerca de 70 países. Barna es orador, fundador y presidente del Barna Research Group. También es autor de más de 40 libros acerca de la fe y de la cultura cristiana. Sus conclusiones están basadas en estudios documentados de diversas encuestas realizadas a muchas congregaciones, pastores y laicos a lo largo y ancho de los Estados Unidos.
*Sacado del libro de George Barna, Los 9 hábitos de las Iglesias Altamente Efectivas, 1999, Editorial Vida y
**Sacado del libro de Christian A. Schwarz, Coloree su Mundo con el Desarrollo Natural de la Iglesia, 2005, Editorial CLIE.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Muchas Bendiciones en el 2011

Oración de Nuevo Año
Eterno y misericordioso Padre celestial, gracias por este año que ha terminado. Tú has dado a tu Iglesia el santo ministerio de llevar y vivir tu Palabra y los Sacramentos. Concede este nuevo año 2011 que tu pueblo, siguiendo el mandato de tu hijo Jesús y los apóstoles, podamos proclamar tu palabra contra todo abuso, error, falsa doctrina, ataques filosóficos, y corrupción dentro de tu iglesia. Que podamos ministrarla con pureza e integridad. Que tu Iglesia sea santificada, fortalecida y llena de poder en tu Espíritu Santo para ministrar y servir a tu pueblo y a los necesitados dondequiera que estén, en el nombre de tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y siempre. Amén
miércoles, 29 de diciembre de 2010
El Señor Escucha tu Oración Hoy y Siempre

“Tú escuchas nuestra oración”. Salmo 65:2.
Ese es su nombre, su naturaleza. Dios no sólo ha oído nuestra oración, sino que ahora la está oyendo y siempre tiene que oírla y está dispuesto para contestarla. Él es un Ser inmutable y omnipresente, y nunca cambia en sus atributos. El Rey David evidentemente creía en un Dios personal y no adoraba una mera idea o abstracción*. Hoy Jesús escucha nuestra oración, Él está atento a nuestros padecimientos y necesidades. Nos ha dado el Consolador, el Espíritu Santo que mora en nosotros y está con nosotros. Juan 14:16-17. Él nos capacita y nos muestra la verdad de Dios, y nos permite tener fortaleza, intimidad y confiar en Él para ser victoriosos como iglesia en esta sociedad y esta Tierra.
En el año 2007 estuve hospitalizado por 30 días. Tuve una intervención quirúrgica debido a una rotura y septicemia en mi intestino. Se me removió parte de él y limpiar el área que estaba afectada y contaminada. El cirujano no garantizaba mi sobrevivencia. Estuve los primeros 8 días en intensivo alimentándoseme directamente por vena en el cuello, pulmonía doble, un contaje de células blancas de sobre 22,000 devido a una infección que aun tenia y con liquido en el área derecha de mi intestino. Gracias a la oración de un pueblo cristiano (fueron varias iglesias y denominaciones que oraron por mi) que conocía la experiencia de intimar con Dios, pude recuperar mi salud completamente y poder hoy compartirla. Cuando salí de intensivo, el cirujano me confesó que tuvo que haber ocurrido una intervención divina en mi recuperación por que el no esperaba que yo sobreviviera.
El salmo 65 fue escrito por el Rey David aparentemente entre el año 991 y 989 a. C. aproximadamente a los 34 años de su reinado (durante su pico más alto) según E, Reese**. Es un salmo alegre, un canto de alabanza y acción de gracia que nos recuerda la hermosura de la primavera en el primer mes del calendario Judío. David fue llamado por Dios y consagrado (1 S. 16:1-13), estaba con él y lo prosperaba en todas sus empresas y como rey liberador de Israel: «Por doquiera que se iba Dios le daba la victoria» (2 S. 8:14). Con la llegada de David comenzó la edad de oro de Israel. Bajo su reinado las tribus israelitas se consolidaron como una gran nación. Dios bendijo a este obediente y talentoso hombre, con condiciones únicas para el liderazgo quien no sólo era un valiente soldado, sino también un gran estratega militar, un hábil administrador y diplomático, y hasta un eximio compositor y músico. David fue rey de un territorio que se extendió desde el mar Rojo hasta el río Éufrates. David pertenecía a la tribu de Judá y a la genealogía de nuestro Señor Jesucristo.
*Sacado del libro de C. H. Spurgeon, El Tesoro de David, Tomo I, 2003, Editorial CLIE.
** Sacado de la Biblia The Reese Chronological Bible, 1982, Bethany.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Navidad

“He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.” Mt. 1:23
La Navidad es una de las fiestas más importantes de nosotros los cristianos, junto con la Pascua y Pentecostés. Se celebra el nacimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo en Belén. “Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había hablado por medio del profeta Isaías 7:14, diciendo: Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Emanuel, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Dios reconcilió al mundo por medio de Cristo, destruyendo en su cuerpo la división y trayendo con ello la paz. Nuestra Navidad es precisamente la celebración de esta reconciliación, de esta paz traída por Dios a cada uno de nosotros y a cada una de nuestras familias. A diferencia de cualquier otro bebé, el que nació aquella noche en Belén fue único en la historia. No fue creado por un padre y una madre humanos. Fue engendrado por el Espíritu Santo en una virgen que fue María. Él tenía una preexistencia celestial (Juan 1:1-3, 14). El es Dios, el Creador del universo.
Esta fiesta se celebra el 25 de diciembre por la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana, algunas otras Iglesias protestantes y la Iglesia Ortodoxa Rumana; y el 7 de enero en otras Iglesias Ortodoxas, ya que no aceptaron la reforma hecha al calendario juliano, para pasar a nuestro calendario actual, llamado gregoriano, del nombre de su reformador, el Sumo Pontífice Gregorio XIII*.
*Sacado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Navidad
miércoles, 22 de diciembre de 2010
domingo, 19 de diciembre de 2010
Liderazgo Efectivo y Capacitador*

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a Su luz admirable” (1 Pedro 2:5-9). Al igual que un buen árbol produce muchos árboles, una iglesia produce buenas iglesias. Igual que un buen pastor produce buenos pastores, también un buen líder produce buenos líderes.
Hoy en día miles de Iglesias consideran que un verdadero líder laico constituye una gran amenaza para el pastor. Para estos pastores la presencia de líderes efectivos daña su imagen, el sustento, el control del púlpito y lo más que les agrada, el predicar. La mayoría de los pastores protestantes hoy en día ni siquiera se consideran líderes. Los verdaderos líderes de las iglesias en crecimiento consideran que una de sus tareas es ayudar, formar, motivar, guiar y capacitar a los miembros para que se conviertan en lo que Dios quiere que sean. El liderazgo es un proceso evolutivo y requiere preparación y capacitación continua. El líder pastor es el principal impulsor de cambios en la Iglesia. Tiene la palabra final en todas las decisiones más importantes que afectan a la Iglesia. Un verdadero líder pastor puede delegar la predicación, la administración, la consejería, la recaudación de fondos, la evangelización, y el desarrollo de los programas para concentrarse en comunicar el compromiso y estrategias con la visión de la Iglesia, preparar equipos de líderes, resolver conflictos, planificar a corto y a largo plazo, y desarrollar futuros líderes. Si usted no es un líder pastor, es su responsabilidad buscar líderes laicos con múltiples talentos que tengan visión de su Iglesia y la obra de Dios, que lo ayuden y capaciten. No busque líderes que se crezcan ante sus ojos u otros lideres y los hagan sentir empequeñecer. Es posible superar muchas deficiencias en el ministerio y la organización de la iglesia, pero nada paraliza y aún destruye una iglesia más radicalmente que la ausencia de un liderazgo eficaz.
*Sacado del libro de George Barna, Los 9 hábitos de las Iglesias Altamente Efectivas, 1999, Editorial Vida y del libro de Christian A. Schwarz, Coloree su Mundo con el Desarrollo Natural de la Iglesia, 2005, Editorial CLIE.
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REFORMA Y CONTRAREFORMA DEL PUEBLO CRISTIANO:
En el siglo XVI (1517) surgió la Reforma Protestante, un movimiento religioso de tendencia renovadora que hizo su aparición en la Europa Occidental. Varios religiosos, pensadores y políticos intentaron provocar un cambio profundo y generalizado en los usos y costumbres de la Iglesia Cristiana Occidental (Católica Romana). Se origina en la ruptura con el Papa por parte de Martín Lutero monje católico, Enrique VIII rey de Inglaterra, Juan Calvino teólogo reformador francés y Stork y Munzer, sacerdotes suizos. Esto originó el rompimiento de la unidad cristiana y la consiguiente formación de otras Iglesias, llamadas Iglesias Protestantes, independientes de la autoridad papal. El protestantismo asumió cuatro formas: la luterana, la anglicana (episcopales), la reformadora (presbiteriana) y la anabaptista (menonita). Ya para el siglo XI la Iglesia cristiana se había dividido por primera vez en el llamado "Cisma de Oriente y Occidente" formándose la Iglesia Católica Ortodoxa y la Iglesia Católica Romana respectivamente. En el siglo XVII surgio el llamado movimiento bautista, en el siglo XVIII, el movimiento metodista y wesleyano, en el siglo XIX los Discípulos de Cristo y en el siglo XX el movimiento pentecostal y evangélico. Estos movimientos han desarrollado un alcance mundial. En el siglo XX se crea también el Consejo Misionero Internacional fomentándose el movimiento ecuménico. Esto marca un hito importante en la historia del reencuentro entre las iglesias cristianas (Católicas, Protestantes y Evangélicas), propiciando desde plataformas diferentes el respeto mutuo y la búsqueda de los espacios comunes hoy en día.





