martes, 15 de noviembre de 2011

¿EL DIOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO ES UN DIOS VENGATIVO, GUERRERO Y CASTIGADOR O ES UNO AMOROSO Y BUENO?



Con frecuencia muchos cristianos se preguntan si existe diferencia entre el Dios del Antiguo testamento y el Dios del Nuevo Testamento. ¿Cómo es posible que se presente un Dios castigador, vengador en el Antiguo Testamento, mientras que el Dios del Nuevo Testamento se le presenta como un Dios amoroso, bueno y misericordioso? ¿Es que Dios tiene dos caras tan diferentes o es que el Dios del Antiguo Testamento es un dios diferente?

La cuestión de la violencia en la Biblia ha provocado siempre en la historia del cristianismo una reacción de rechazo hacia el Antiguo Testamento, desde quienes propugnaban abolir totalmente el Antiguo Testamento y su Dios violento e ignorante —marcionista y gnósticos—, hasta quienes proponían una censura parcial sobre aquellas secciones del Antiguo Testamento que no concuerdan con el espíritu pacifista del Nuevo Testamento, estableciendo de este modo una especie de canon dentro del canon. Las tradiciones de la guerra santa y de la conquista de la tierra prometida figuran entre los textos más violentos de la Biblia y que más repulsa han desatado en la historia del cristianismo y en la época moderna.

Es fácil ver al dios amoroso a través de la vida misma de Jesucristo en el Nuevo Testamento. Es a través de sus milagros, de sus enseñanzas y de su ministerio en general que vemos su amor y misericordia. El Dios que se muestra en el Nuevo testamento trasciende la vida de Jesús y se manifiesta también a través de sus discípulos y en todo lo que allí se relata. Es contradictorio, sin embargo, ver en el Antiguo Testamento que Jehová, Dios, es un dios vengador, quien destruye los enemigos de su pueblo en medio de las batallas y quien castiga a su pueblo ante su desobediencia.

El Dios del Antiguo Testamento es el producto de la mente del pueblo judío, de un Dios concebido por la mente humana, limitada, finita, que crea una imagen conforme a esquemas conocidos, porque ¿qué mente humana puede imaginarse o contener la idea de quién es Dios? ¿Y qué mejor esquema conocido para el hombre que el hombre mismo? Así, es que el pueblo judío atribuye a su Dios las características propias del ser humano, esto es, sus defectos, sus cualidades positivas, que responden también a prácticas comunes de otros pueblos politeístas. Yahvéh tuvo que asumir caracteres de Baal, Dios de la tormenta y de la fecundidad (Trebolle, 1994,383). Incorporó con ello aspectos teofánicos de carácter violento propios del Dios de la tormenta Algunos autores han puesto de relieve la pervivencia de caracteres mitológicos en los relatos de guerra santa en Israel e insisten en la continuidad que existe entre la figura de Yahvéh guerrero y la correspondiente figura del Baal cananeo (Cross y Miller, 1973, 393; Jones, 1989,299-321).

Además, como podemos juzgar aquellos hombres fuera de su contexto, esto es, su época y su manera de entender la realidad y las relaciones con su Señor y Dios. Este era un pueblo que se regía exclusivamente por las interpretaciones que ellos hacían de la ley (hasta el extremo de haber redactado seiscientas interpretaciones de la misma). Como otros tantos pueblos el pueblo judío estaba también envuelto en guerras. En todos estos eventos y en su vida cotidiana daban participación a su Dios. De ahí surge la visión de Jehová como uno castigador, justiciero, guerrero que los acompaña en las batallas. Todo ello puede contribuir a la idea errónea de las personas acerca de cómo es Dios, distinto en el Testamento, en comparación con el Dios del Nuevo Testamento.

Sin embargo en las Escrituras, en el Antiguo Testamento, hay evidencia sobreabundante y real de un Dios de amor y misericordia para su pueblo. Prueba de ello fue la promesa que Dios hizo a Abraham de que su descendencia seria innumerable. Fue Jehová quien encomendó a Moisés el libertar a su pueblo; que les abrió el Mar Rojo para que escaparan de la persecución del Faraón; quien los guió y le hizo provisión en el desierto por medio de una nube y del fuego, y que los llevó a la tierra prometida. Este es el Dios al cual su pueblo daba gracias en los salmos; el que estuvo con ellos en el exilio y el que les prometió un mesías para reconciliar al hombre con él. ¿Cómo puede un Dios así carecer de amor y misericordia para su pueblo?

Y si las escrituras son inspiradas por Dios y Dios es un Dios amoroso ¿cómo es que los autores o escritores de la misma insisten que el pueblo de Dios asegura que Dios es guerrero y los acompaña en las batallas y que ejecuta actos que no son propios de un Dios de amor? La contestación es que Dios quiere que las escrituras presenten la realidad en cuanto a las creencias, conducta o hechos humanos se refiere (inclusive lo que piensan los escritores que las escriben) para que podamos aprender de los errores y actos correctos de otros y estemos más claros de lo que es su voluntad para cada uno de nosotros. Además, la forma más exacta de conocer lo que está bien es conocer también lo que está mal. De las experiencias o errores de ellos podemos aprender. La Biblia sigue siendo el primer libro de donde podemos adquirir la sabiduría que viene de Dios. La Biblia es la historia de un grupo de seres humanos que vivieron experiencias diversas en su caminar hacia el conocimiento de Dios.

El Dios del Antiguo Testamento y del Nuevo testamento es el mismo Dios. En el Antiguo Testamento esa figura de un dios bueno esta encubierta por una concepción errónea, limitada y finita de quien es verdaderamente ÉL.

Como dijimos anteriormente ¿qué mente humana puede contener la idea de Dios? Es por ello que la Biblia es una revelación progresiva de Dios mismo a nosotros, a través de eventos históricos, a través de su relación con la gente a lo largo de la historia que finaliza con la venida y ministerio de su hijo Jesucristo. Entonces Dios conociendo que el hombre había tergiversado su visión de él, envía a su hijo Jesucristo para que la verdad lo haga libre, para que lo conociera directamente a través de su hijo, para que su relación con el tuviera la posibilidad de ser una de intimidad, de cercanía y entonces el hombre disfrutara de una vida abundante en ÉL.

En las Escrituras, en el Antiguo Testamento, hay evidencia sobreabundante y real de un Dios de amor y misericordia para su pueblo. Se hace rápidamente evidente que Dios no es diferente de un Testamento a otro y que la ira de Dios y su amor están revelados en ambos Testamentos. A través del Antiguo Testamento, se declara que Dios es “misericordioso y piadoso, lento para la ira y grande en misericordia y verdad” (Éxodo 34:6; Números 14:18; Deuteronomio 4:31; Nehemías 9:17; Salmo 86:5, Salmo 86:15; Joel 2:13). Aún así, en el Nuevo Testamento, el amor y la bondadosa misericordia de Dios están más fuertemente manifiestos a través del hecho de que “... de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en ÉL cree no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16). A lo largo del Antiguo Testamento, vemos también a Dios tratando con Israel de manera muy parecida a la de un amoroso padre tratando con su hijo. Cuando ellos deliberadamente pecaban contra Él y comenzaban a adorar a los ídolos, Dios los castigaba, y aún así una y otra vez Él los liberaba una vez que se arrepentían de su idolatría. Esto se parece mucho a la manera como vemos a Dios tratando con los cristianos en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, Hebreos 12:6 nos dice que “...el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.”

Desde su comienzo hasta el final la Biblia sigue siendo un libro sin contradicciones. Verdaderamente, la Biblia es un mensaje de amor a la humanidad. A través de ella vemos el amoroso y misericordioso llamado de Dios a la gente, invitándola a una relación intima con Él, porque Él es un Dios de misericordia, lento para la ira y grande en bondadoso amor y verdad. Cuando la estudiamos con más detenimiento, se hace evidente que Dios no es más diferente en el Nuevo Testamento de lo que era en el Antiguo Testamento.

Bibliografía:

JONES, G.H. 1989. «The concept of holy war, The World of Ancient Israel. Sociological, Anthropological and Political Perspectives, ed. R.E. Clements, Cambridge: Cambrige University Press, págs. 299-321.

MILLER P. D. 1973. The Divine Warrior in Early Israel, Harvard Semitic Monographs 5, Cambridge MA, 395 pp.

Farmer, W, et al. 2003. Comentario Bíblico Internacional. Navarra: Editorial Verbo Divino, págs. 272-278.

Nelson, W. 1998. Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia. New York: Editorial Caribe.

Trebolle, J. Violencia y guerra en el Antiguo Testamento. Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, H.' Antigua, t. 7, 1994, págs. 383-399.

1 comentario:

REFORMA Y CONTRAREFORMA DEL PUEBLO CRISTIANO: En el siglo XVI (1517) surgió la Reforma Protestante, un movimiento religioso de tendencia renovadora que hizo su aparición en la Europa Occidental. Varios religiosos, pensadores y políticos intentaron provocar un cambio profundo y generalizado en los usos y costumbres de la Iglesia Cristiana Occidental (Católica Romana). Se origina en la ruptura con el Papa por parte de Martín Lutero monje católico, Enrique VIII rey de Inglaterra, Juan Calvino teólogo reformador francés y Stork y Munzer, sacerdotes suizos. Esto originó el rompimiento de la unidad cristiana y la consiguiente formación de otras Iglesias, llamadas Iglesias Protestantes, independientes de la autoridad papal. El protestantismo asumió cuatro formas: la luterana, la anglicana (episcopales), la reformadora (presbiteriana) y la anabaptista (menonita). Ya para el siglo XI la Iglesia cristiana se había dividido por primera vez en el llamado "Cisma de Oriente y Occidente" formándose la Iglesia Católica Ortodoxa y la Iglesia Católica Romana respectivamente. En el siglo XVII surgio el llamado movimiento bautista, en el siglo XVIII, el movimiento metodista y wesleyano, en el siglo XIX los Discípulos de Cristo y en el siglo XX el movimiento pentecostal y evangélico. Estos movimientos han desarrollado un alcance mundial. En el siglo XX se crea también el Consejo Misionero Internacional fomentándose el movimiento ecuménico. Esto marca un hito importante en la historia del reencuentro entre las iglesias cristianas (Católicas, Protestantes y Evangélicas), propiciando desde plataformas diferentes el respeto mutuo y la búsqueda de los espacios comunes hoy en día.
IBSN: Internet Blog Serial Number 78-7-767-0087